Skype, Facebook, Whatsapp o iPhone no existían hace 15 años y hoy son parte de nuestro entorno  laboral. ¿Está preparada la empresa española para los siguientes 15 años?

El futuro a corto plazo, de sólo 15 años, nos indica la velocidad del cambio. Este tiempo será el  equivalente al 40% del tiempo transcurrido en la vida de la Web, ¿parece poco? Puede ser, pero desde luego es seguro que seremos claramente sorprendidos por los acontecimientos porque los cambios se suceden de forma exponencial. Las previsiones indican que sólo 1 de cada 4 empresas que hoy están dentro de las 500 más grandes del Standard’s & Poor sobrevivirán y, por primera vez en la historia, las tres empresas de mayor capitalización son tecnológicas: Apple, Microsoft y Google.

Si completamos esta lista con nuevos gigantes como Facebook y Alibaba, podemos concluir que hay 5 fuerzas disruptivas que estas empresas tienen: digitalización, innovación, nuevos modelos de negocio, situar al cliente en el centro y culturas corporativas diferenciales. Luego debemos preguntarnos si están viendo las empresas españolas este cambio. Si está en las mesas de sus Consejos de Administración, sus Directivos con mayor responsabilidad e, incluso, los reguladores y la Administración.

Pienso que no. Que no hay una sensación de urgencia ni debates reales. No hay verdaderos cambios culturales y estratégicos. La burbuja financiera del 2000 ha hecho daño por muchas razones pero una adicional es haber protegido modelos clásicos, viniendo ahora muy malos tiempos para estas empresas con falta de adaptación a la Empresa Digital y entendimiento de las implicaciones que tiene la Tercera Plataforma IT (la combinación del móvil, social media, cloud y big data). Todo ello sin hablar del impacto que viene con el internet de las cosas (IoT) si pensamos que el 99% de los dispositivos no están conectados hoy.

Es cierto que las altas valoraciones que tienen las nuevas empresas como Xiaomi, Uber, Snapchat,… recuerdan esos viejos fantasmas de la burbuja. El uso de animales mitológicos para su nomenclatura, como las empresas “unicornio” (por aquello de ser raras de ver), tampoco ayuda. Pero el tener nombres curiosos no evita la realidad: las empresas “unicornio” son aquellas que han conseguido una valoración superior a los 1.000 millones sin superar los 10 años de vida ni cotizar en la bolsa de valores…  A este respecto, hay una magnífica presentación de Andreessen Horowitz titulada “Us Tech Funding – What’s Going On?”, que compara el mercado americano entre la burbuja del 2000 y del 2014 con datos consistentes sobre las empresas ya maduras en esta revolución que estamos viviendo: la Tercera Revolución Industrial.

Los cambios disruptivos de la Tercera Revolución Industrial van a afectar en 3 niveles: Estado, Empresa e Individuo. ¿Está preparada España y sus empresas para asimilar, adaptarse y anticiparse a estos cambios? Los patrones de consumo y los valores cambian, las empresas analógicas siguen soñando con perfiles digitales porque piensan que es suficiente. Porque no han entendido la naturaleza del cambio.

Desde mi experiencia pilotando proyectos digitales se avecinan tiempos muy difíciles para las empresas grandes, clásicas o analógicas que no entiendan las 5 grandes fuerzas Disruptivas que han emergido ya, junto al cambio socioeconómico que introduce la generación Y o “Millennial”, la más global, la más conectada y la que tendrá el mayor poder de compra de la historia. Una generación “Idealistamente Pragmatica”.

Las bases de la Tercera Revolución Industrial son claves para entender cómo nos afectarán las nuevas tendencias en los 3 niveles, gobierno de las naciones, gobierno de las empresas e individuo.

El gobierno de las naciones.

Se enfrenta a cambios muy importantes, en las 3 grandes masas de influencia: poder, población y dinero. El poder de un país hace tiempo que no se mide sólo por su capacidad militar y el tamaño de su ejército, el verdadero poder está relacionado con la actividad económica de sus empresas.

Este cambio del poder se ve reflejado en la evolución que ya tienen los tres grandes flujos: capital, humano e intelectual. A nivel financiero, ¿están las empresas de la nueva economía sobrevaloradas y creando una burbuja? A nivel humano, ¿cómo se va a gestionar el factor migratorio? ¿Cómo se regulará la incorporación de los Millennials que están hoy en paro en los nuevos empleos colaborativos? A nivel intelectual, en 2050 vivirán en ciudades 2 de cada 3 personas, ¿se están adaptando las ciudades para atraer y retener el talento? ¿Están creando ya grandes hubs de profesionales? La globalización hace que los ciudadanos puedan trabajar muchas veces en remoto, la calidad de vida, la regulación y el sistema impositivo serán variables esenciales para atraer profesionales.

El gobierno de las empresas.

¿Están preparados los Consejos de Administración, verdaderos centros de mando y control de las empresas, para la disrupción que supone esta revolución digital? Los Consejeros no son “digitales” y sólo un 13% reconoce dedicar más de la mitad de su tiempo en estrategia o discusiones. Cuando 3 de cada 4 consejeros no sabe lo que es un “Customer Advisory Board” es muy difícil que puedan impulsar una cultura corporativa verdaderamente centrada en el cliente (VoC, Customer Journey,…). El Groupthinking se presenta como la enfermedad más grave de los Consejos de Administración, impidiendo culturas innovadoras y emprendimiento interno.

El individuo.

Independientemente de la edad, a todos nos afectan estos cambios. Familiarmente tenemos que redefinir el concepto de felicidad y adoptar una forma más racional de consumo que tenga la felicidad en el inicio y no en el final de la ecuación. La primera generación nativa digital dominará el mercado laboral durante las 2 próximas décadas y llevarán sus nuevos valores al corazón del entramado empresarial. Los Millennials no buscan vinculaciones laborales a largo plazo y lo que más valoran en una compañía es la posibilidad de aprendizaje y la flexibilidad.

¿Tiene sentido no planificar nuestra carrera profesional cuando será más larga que la de nuestros padres? Cambiaremos mucho de trabajo, más del 50% serán freelancers,… y sólo dedicamos 1,5 horas anuales a planificar nuestra carrera frente a 22,5 para las vacaciones o 950 para deporte y ocio.

Tenemos que ver esta revolución en sus distintos ámbitos. A nivel de individuo, a nivel empresa y a nivel estado. El cambio comienza ya.

PD.: Esta reflexión se concretó en una presentación realizada en el Foro Digital del Ateneo de Madrid el 23 de septiembre de 2015. Puedes ver en los siguientes enlaces la presentación en Slideshare y el vídeo de la intervención y el turno de preguntas.